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La Violencia es un tema SOCIAL, no Legal dice Oscar Galicia

Imagen de OSCAR GALICIA

"Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti"
Por Oscar GAlicia
Todos los organismos vivos somos naturalmente agresivos, incluyendo el ser humano. A diferencia de lo que mucha gente piensa la agresión no es una respuesta desadaptativa, todo lo contrario es una respuesta emotiva de índole adaptativo que nos ha permitido sobrevivir y adaptarnos a entornos adversos. La agresión nos ha servido como especie para organizarnos, defender el territorio, la comida, las crías o la pareja. Es muy común que la gente confunda a la agresión con la violencia. A diferencia de la agresión la violencia se presenta como una respuesta agresiva exacerbada que tiene como único objetivo, el daño o la destrucción de otro organismo, toda la violencia es agresión pero no toda agresión es violenta.

¿Cómo pasamos del ser humano agresivo al ser humano violento? Un centro importante en la regulación y expresión de nuestra conducta emotiva es la amígdala cerebral, esta estructura es muy antigua, tanto que los dinosaurios ya la poseían y actualmente sabemos que nuestra capacidad para asustarnos enojarnos, luchar, huir etc depende de esta estructura. Adicionalmente los seres humanos desarrollamos estructuras más complejas por encima de la amígdala, una de ellas es la Corteza Prefrontal, esta estructura tiene muchas funciones entre ellas controlar a la amígdala, pero también gracias a ella, aprendemos a ponernos en el lugar de los otros, entender las reglas de interacción social, como callarnos cuando debemos, no reírnos en ocasiones inapropiadas, no decir ciertas cosas por ser inadecuado o incomodo dependiendo de la ocasión etc. Gracias a esta corteza las emociones básicas de la amígdala como el miedo o la agresión se transforman en sentimientos complejos como venganza, rencor, vergüenza, celos, culpa, odio, envidia, etc. Un cocodrilo podría matar a una cebra pero nunca la va a odiar, ni le guardara rencor. La corteza pre frontal es capaz de activar o inhibir a la amígdala de tal forma que lo que pensemos puede aumentar o disminuir nuestra respuesta emocional.

Gracias a la corteza prefrontal nos damos cuenta de la existencia de los otros y podemos darnos cuenta de cómo se sienten, por ejemplo si están sufriendo, si necesitan ayuda, si están asustados, si se sienten inseguros etc, esta función sorprendente de la corteza prefrontal ha llevado a sugerir que las personas que presentan una alta incidencia de conductas antisociales podrían presentar algún tipo de daño cerebral en la corteza prefrontal que les impidiera ponerse en el lugar del otro o sentir culpa, sin embargo, no existen resultados que muestren una anormalidad consistente en estas poblaciones.

Sin embrago, otra posibilidad radica en que una de las propiedades más importantes del cerebro su capacidad de aprender para adaptarse al entorno, el cerebro puede aprender del miedo, de la violencia, de la humillación, de la venganza, de la mentira o puede aprender del amor, la verdad, la bondad y la belleza, dependiendo del entorno en donde se desenvuelva. Nuestras experiencias cotidianas durante nuestro desarrollo van moldeando a nuestro cerebro que aprende a emitir con mayor frecuencia aquellas respuestas conductuales y emocionales que se han mostrado útiles en otras ocasiones.

La mayoría de las personas que conforma grupos criminales ó presentan una gama de conductas antisociales tienen historias de vida asociadas a la pobreza, la falta de educación, ausencia de valores, abandono, violencia, falta de oportunidades e injusticia. Este ambiente se convierte en un caldo de cultivo perfecto donde la demanda de respuesta violentas es importante para la supervivencia, de entrada lo que se aprende este entorno social es a no tener piedad. Por ello, es neceario entender que para resolver el problema de la criminalidad en nuestro país, no es necesario generar condenas cada vez más grandes ni reducir la edad legal como muchos proponen. Esto claramente no ha reducido en lo más mínimo la criminalidad en nuestro país ni lo hará, porque el problema de la violencia no es legal sino social. Esto es, la única estrategia posible para disminuir el ingreso de mas personas al crimen organizado y reducir la violencia no es destruir a los “malvados” sino hacer una sociedad más justa y equitativa, disminuyendo la pobreza, la marginación, la falta de educación, fomentando la movilidad social, esto es que las personas tengan la posibilidad de salir de su situación de pobreza a través del producto de su trabajo. Hasta que no cambiemos a nuestra manera de entender los problemas sociales, no disminuirá los brutales niveles de violencia que actualmente observamos, sino todo lo contrario la más probable es que aumenten.

ESCUELA DE LA VIDA
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OSCAR GALICIA
Soy Licenciado en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Maestro en Investigación Biomédica en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM Doctor en Investigación Biomédica en el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM. Mi área de especialización es en Neurociencias de la Conducta, donde realizo una investigación sobre las bases fisiológicas de la Conducta Agresiva y afectiva, tanto en seres humanos, como en modelos experimentales y animales de laboratorio.