Síguenos en:

Los 7 pecados del cerebro

Imagen de Eduardo Calixto

Los pecados capitales ( CAP quiere decir cabeza) esto nos indica que los pecados llamados capitales son procesos negativos originados en nuestro pensamiento. Inicialmente vistos con un enfoque religioso, que evolucionó a ser el origen de muchos excesos en la vida humana, los pecados capitales son actualmente analizados por las neurociencias como un cambio y adaptación del cerebro para realizar estrategias y obtener beneficios. Estos pecados son:

1. Gula

Refiere un exceso en el apetito, en su proceder y en la persistencia de continuar comiendo y mantener la conducta, aún habiendo saciado la ingesta calórica. En la gula no existe el límite en el comer o beber. Comer es un acto directo en la liberación de dopamina y orexinas, por lo tanto nuestro cerebro encuentra en el comer una fuente de placer, por ello, perder su límite induce la aparición de trastornos. Los humanos somos adictos a comer cierto tipo de alimentos, en especial los carbohidratos, su ingesta cambia hábitos y límites. ¿Cuáles son?: 1) el helado 2) el chocolate y 3) las papas fritas.

2. Pereza

Tedio y flojera en las actividades cotidianas. La pereza es un factor negativo y marcador de varios trastornos de la personalidad (depresión o en el estado bipolar). En el cerebro, la pereza se asocia a cambios en la mielinización neuronal, como también a la disminución en la liberación de serotonina y reducción de dopamina y adrenalina. Es también posible asociarla a una inadecuada actividad, que suele copiarse en el seno familiar y que repercute en la vida económica y social.

La pereza es la consecuencia de otorgar una menor prioridad a las cosas, asumiendo el poco beneficio que se obtiene en los resultados.

3. Ira

El enojo generalizado que permite tomar decisiones inmediatas de consecuencias no siempre gratas. Cólera, crueldad, furia, que se inician en una región del cerebro: en la amígdala cerebral, parte fundamental del sistema límbico. La expresión conductual se relaciona con expresiones faciales y lenguaje corporal. Es una respuesta ante la amenaza, pero también un proceso aprendido. En especial la ira genera un incremento en el metabolismo cerebral, con una liberación de dopamina rápida, que inhibe a la corteza pre-frontal (decisiones y respuestas racionales) y activa estructuras subcorticales que preparan para la lucha y la huida. En adultos, la ira enmarca también la manifestación de una inadecuada salud mental. Enojarnos no es malo, el exceso del evento sí lo es.

4. Envidia

Se refiere al dolor, la molestia y la obsesión asociados a la necesidad de tener lo que otros poseen. Puede tener un proceso de tristeza por sentir que la autoestima se basa en no tener lo que otro tiene (material, características o atributos). Se envidia lo que se admira. Esto puede llevar a la conducta obsesiva y negligente de no disfrutar los éxitos o minimizar los logros. El hipocampo, los ganglios basales y la amígdala cerebral se activan de una manera que el proceso se hace reverberante, manipulador y doloroso.

Con la envidia pueden incrementarse en el cerebro transitoriamente los tres neurotransmisores importantes: serotonina, dopamina y noradrenalina.

5. Soberbia

El orgullo, la altanería y arrogancia en el comportamiento hacia los demás. Evaluando con mayor énfasis las propiedades y características personales comparándolas con las de los demás. Un deseo de ser elegido o mencionado sobre otros. A nivel psicológico, puede ser un mal aprendizaje conductual de la infancia, en el que los frenos no fueron adecuadamente aprendidos o en su defecto, una inmadurez de la corteza prefrontal o alteraciones en la neurotransmisión dopaminérgica que conduce a una inmadurez neuronal y psicológica de la persona. Se asocia a este proceso, una disminución en la actividad de la corteza cerebral cíngular, es decir, una mala interpretación de las emociones.

6. Avaricia

Poseer lo material para atesorar, en la medida de lo que se posee, el afán por mantenerlo e incrementarlo, se convierte en la conducta obsesiva que la persona tiene cotidianamente. Si bien, para algunas culturas, es un atributo de la personalidad, se asocia a adjetivos negativos como estafa, violencia o engaño. En las personas avariciosas, el sistema de recompensa cerebral es funcional al grado de posesión material, se libera más dopamina en la medida de incrementar la riqueza. No lograrlo o perderlo es una señal de fracaso. Se asocia a un proceso de adicción que no puede controlarse en los primeros momentos de una perdida material, como quitarle la droga a un adicto. De los siete pecados, es en el que más se sufre y se asocia la victimización.

7. Lujuria

Amor, violencia, odio y lujuria comparten el mismo sistema de activación neuronal en el cerebro. Este pecado es la necesidad de liberar dopamina y endorfinas en el cerebro, el centro de la lujuria: el hipotálamo y la amígdala cerebral, estructuras cerebrales que responden al deseo sexual, que al no cumplirse, pueden inducir actos violentos o conductas agresivas. O que después de la violencia se asocia al deseo de realizar un acto que lleve al orgasmo. Nunca como otra sensación, hace que se activen 29 áreas cerebrales que condicionan también procesos adictivos. La lujuria es un deseo incontrolable, que obsesiona y limita socialmente, impactando negativamente en lo social y lo económico. Es común que en la lujuria, las demás sensaciones se vuelvan poco efusivas, siendo el proceso del deseo sexual el principal tema de su interés. La idea de sexo, se vuelve una motivación con una necesidad compulsiva de realizarlo. La dopamina en el sistema de recompensa cerebral hace que el individuo sea prácticamente un generador de conductas sexuales repetitivas, asociado a la necesidad de aceptación de esta conducta por otros.

En todos estos pecados, la palabra clave es: el exceso y la activación de áreas cerebrales relacionadas al placer. Un neurotransmisor común en ellas es la dopamina. Otorgar una adecuada explicación del origen de estas conductas es el inicio de controlarlas o al menos ser conscientes de la necesidad de un apoyo profesional en algunos casos.

Para entender este tema desde del punto de vista de la teología y la psicología: http://escueladelavida.com.mx/vida/lo-oculto-detras-de-los-pecados-capit...

Periódico Excélsior, salud 180
Compartir este contenido: 

Contenidos relacionados

Pesadillas, Muertos, Sueños Lúcidos... El...
NO SUFRAS MÁS !!! Deshazte de la tristeza y sal...
¡Entérate por qué nos enamoramos tan fuerte los...
Eduardo Calixto
Neurofisiólogo. Divulgador de la ciencia. Investigador del INPRF.