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¿Y qué hay con terminar una relación?

Imagen de Julia Ines CALZADA

Científicos como Helen Fisher se han dedicado a entender el proceso de enamoramiento y desamor durante años, a pesar de que suele haber discrepancias en por qué pasamos de la atracción a un profundo enamoramiento, en el tema del desamor, ahí se ponen todos de acuerdo.
El consenso surge en el evidente decremento de la actividad sináptica cerebral asociada al amor y por consecuencia en la reducción de la presencia de los neurotransmisores del enamoramiento. La razón natural de una pareja que se ha entendido perfectamente durante años es justamente el tiempo: el cerebro no puede producir por siempre las cantidades industriales de dopamina que se requieren durante este proceso, por la sencilla razón que debe volver a ser funcional para realizar otras tareas como trabajar y enfocarse en metas o bien, para buscar volver a sentir mariposas por alguien más.
En otros casos, el amor acaba antes de que el tiempo natural de 3 años haya transcurrido. Esto se debe a que las dificultades, las críticas, los problemas son más grandes que las recompensas que recibimos. Para estar enamorado el cerebro necesita percibirse en un estado de mejoría expresado ya sea en aprendizaje, motivación, afecto, posición social o económica. Estos elementos producen los neurotransmisores dopamina, oxitocina y serotonina, responsables del amor.
Quiero decir, que cuando nuestro cerebro evalúa que lo que recibe es menor a lo que da, cuando las quejas y las críticas son mayores que las recompensas, placeres o beneficios, el deseo de cohesión con esa persona, acaba. La ilusión inicial es un proceso generado por la indispensable sensación de recompensa. Para estar enamorados debemos sentir que esa persona nos hace ser mejores, nos da energía y nos sentimos fuertes, poderosos y optimistas pero si por el contrario, al comenzar a tratar más a esa persona nos damos cuenta que no nos hace sentir bien, vemos ese amor como una fantasía autogenerada. En realidad, el amor, se determina frente a los problemas, diferencias y dificultades pues el momento crítico de la relación es justamente cuando estos comienzan a surgir. La manera en que nuestra pareja resuelve, enfrenta, huye o se estanca va a ser la razón por la cuál nos quedamos o nos vamos. Si la persona que nos parecía perfecta comienza a reaccionar de maneras egoístas, avaras, violentas, tontas o pasivas el príncipe o princesa azul, pierde la corona.
Para amar a alguien, necesitamos saber que contamos con él o ella, si frente a los problemas vemos que no nos vamos a entender y en vez de soluciones encontramos incomprensión, crítica, justificación o irresponsabilidad, esa pareja tiene los días contados.
Solemos sentirnos mal y llorar amargamente porque la relación no funcionó, nos sentimos fracasados y nos tirarnos al drama pero en realidad lo que debemos asumir con madurez es que no éramos compatibles y que ahora hemos ganado experiencia y madurez para nuestra próxima relación. Ahora tendremos una mayor habilidad al elegir pareja y quizás si somos inteligentes, aprenderemos a aceptar nuestros propios errores, identificaremos que nuestra manera de reaccionar ante las dificultades o diferencias debe mejorar y ser menos agresivos, pasivos, conflictivos, egoístas, avaros, necios, etc. A grandes rasgos, entenderemos nuestro error y estaremos listos a identificarlo a tiempo.
Sin embargo y en este punto debo ser muy clara, no importa qué tan emocionalmente listos y responsables seamos, si elegimos pareja por las razones inadecuadas o superfluas, nos vamos a tropezar una y otra vez con la misma piedra. Si no somos sinceros con lo que realmente necesitamos y nos dejamos llevar por un concepto equivocado de amor, seguramente caeremos mil y un veces más en la trampa.
Gracias por leerme, estaré muy agradecida al recibir sus comentarios, críticas y opiniones.
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ESCUELA DE LA VIDA
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Julia Ines CALZADA
Fundadora de “Escuela de La Vida”, contenidos que inspiran a la creación colectiva y a la reinvención del individuo.