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¿Crees ser una buena madre o padre? Ponte a prueba.

Imagen de Julia Ines CALZADA

Los padres y las madres deben ser refugio, consuelo y luz en momentos de dificultad.

Nuestro primer aprendizaje en la vida es aprender a recibir, es necesario porque el ser humano no puede valerse por sí mismo hasta que no tiene por lo menos 10 años. No hay de otra, dependemos de los cuidados de nuestros padres hasta cierta edad, pero no debemos olvidar que nuestra manera de retribuir ese amor y esos cuidados es cuando nos toca ser padres a nosotros, pues la obligación de los padres es dar.

Muchos padres abusivos se comportan como hijos con sus hijos y les ponen responsabilidades grandes desde pequeños. Las más fáciles de identificar son tareas domésticas pesadas o traer sustento a la casa pero las más dolorosas son las responabilidades emocionales o morales que ellos algunas veces infringen sin darse cuenta como "Por tu culpa se fue de la casa tu papá" "Tu mamá está triste por tu culpa" "Cuida que tu papá no se emborrache"

Hace unos pocos días con motivo del cercano “Día de las madres” pregunté a un grupo de madres que viajaban conmigo emperifolladas a un desayuno especial para “Mamás” ¿Qué era para ellas ser madres? Algunas dijeron lo clásico “Una responsabilidad muy grande, un amor indescriptible” pero la respuesta de una de ellas me sorprendió al grado de querer compartirlo con ustedes.
Ella dijo, sin dudarlo: Ser madre, es la posibilidad que te da la vida de imitar a Dios. Le pedí que me explicara. Dijo luego: sí mira, ser madre o padre es experimentar el amor que Dios tiene con sus hijos; incondicional y generoso pero con tus propios hijos”. Algunas de ellas se sorprendieron ante su respuesta mientras ella prosiguió a explicarse. “Para mí, Dios es absolutamente amoroso, generoso, nos da lo mejor que tiene, nos viste, nos provee de oportunidades, nos consuela en momentos de angustia y nunca condiciona su amor.
“Pues en algo debes de tener razón, dijo la más joven de ellas, porque tus hijos son ejemplares". Irma nos preguntó ¿En casos de desesperación a quién acudes? A Dios o a tus padres. Ellos pueden negarse a ayudarte pero Dios no se niega pues entonces yo tampoco me niego nunca a ayudar a mis hijos. Dijo ser capaz de negarse cosas a sí misma para dárselas a ellos, siempre y cuando fueran cosas que nutrieran su mente o su espíritu, pues no alimentaba caprichos, pero cuando se trataba de cosas que ellos en verdad necesitaban veía la manera de apoyarlos siempre.
Una de ellas, quiso mesurar el comentario de su compañera diciendo “Bueno, pero a veces los hijos tienen que entender que los padres también tenemos una vida y no podemos estar consagrados a ellos” a lo que esta mamá respondió. “Yo pienso diferente, yo creo que no es necesario hacerles sentir que tu también tienes una vida porque ellos lo saben y son conscientes cuando les das un amor maduro, ellos responden bien. Lo que los hijos deben saber es que amar a una persona implica responsabilidad y cuidado, solo quien cuida lo que tiene se asegura de no perderlo. Yo cuido a mis hijos tal como me gustaría que Dios me cuidara a mí y siento que a mi Dios no solo me escucha sino que me apoya cuando lo necesito. Me siento cuidada por Dios de la misma manera que yo cuido a mis hijos” pero ¿No crees que de esta manera los sobreproteges? pregunté, a lo que me respondió: No se trata de evitarles sufirmiento alguno. finalmente no puedes meterte de más en sus vidas. Ellos hacen su camino y toman sus elecciones pero tu deber simplemente es apoyarlos, sin asfixiarnos ni creer que tú sabes lo que es mejor para ellos. "Dios no evita que tengas lecciones, pero en los momentos felices o en los tristes, está contigo"

Bastante radical la postura de Irma sobretodo para las que en el fondo no son creyentes y desató entonces el debate de si Dios existe. A lo que algunas respondieron que no y otras que sí. Lo sorprendente fue como lo describieron. Las que creían que Dios existe, estuvieron de acuerdo en que no es una persona en específico sino una energía. Que esa energía está presente en la naturaleza y en las personas y que se manifiesta en forma de bondad y generosidad. Me puse a reflexionar sobre todo esto, más allá de si existe o no Dios, es verdad que la naturaleza es generosa y da de sí misma sin importar a quién ni para qué, la naturaleza no se pone en huelga, ni nos manda catástrofes en venganza. Cuando la naturaleza sacude al ser humano, lo hace para reajustarse a sí misma o sanarse y seguir delante de manera siempre sabia y resiliente. Para entonces veníamos en el periférico y unas plantas mal puestas en las jardineras, sacudidas de smog me dieron tristeza… las vi sin embargo luchando por vivir… Cada planta, hace su mejor esfuerzo, cada animalito también. Entonces ¿Por qué el ser humano con sus hijos podría actuar de manera egoísta ó algunas veces cruel y doliente?
No es nuevo que algunos padres son la fuente de sufrimiento de sus hijos y esta falta de amor es causa del dolor auto infringido que ellos se provocan, usando drogas, haciendo cosas que ponen en peligro sus vidas o su integridad, actuando de manera egoísta con ellos mismos o destructiva.
Si los padres son la fuente de enseñanza de la conducta, estoy de acuerdo en que el ejemplo debe ser de incondicionalidad, apoyo, esmero, bondad y ternura. Un ser humano que se siente amado y aceptado por sus padres buscará este estado de bienestar para sí mismo y para los que de él provengan.
Sea que exista o no exista Dios, actuar con esta idea de generosidad y consuelo con los hijos no puede traer otra cosa sino armonía, salud y equilibrio mental. Sin importar las capacidades económicas que tengamos, me gusta la invitación a actuar con los hijos como nos gustaría que nos tratara Dios. Dar lecciones de amor para un sano crecimiento más nunca para hacer sufrir gratuitamente.
Y a quienes nuestros padres no nos trataron con ese amor, pues ahora, les dejo esta nota que les puede hacer reflexionar para que empecemos a tratarnos nosotros mismos y a nuestros hijos o parejas, con el amor que Irma propone: El amor bueno e incondicional de Dios ( como sea que te lo imagines).

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Escuela de la Vida
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Julia Ines CALZADA
Fundadora de “Escuela de La Vida”, contenidos que inspiran a la creación colectiva y a la reinvención del individuo.