Síguenos en:

Embarazo y depresión ¿Qué me está pasando?

Por la Dra. Rebeca Pascacio
¿También sufre mi bebé?

La depresión durante el embarazo (también llamada prenatal) es un factor de riesgo tanto para la madre como para el hijo; sin embargo en esta etapa los cambios hormonales producen sueño durante el día e insomnio por las noches, fatiga, dolor de espalda, etc, lo cual pudiera enmascarar un episodio depresivo, pero es muy importante diferencias estos síntomas de una patología como tal. La depresión se considera “dimensional”, es decir, que los sentimientos que se experimentan pueden ocurrir en cualquier persona en forma pasajera o en un grado ligero. Sólo se considera un trastorno cuando por su gravedad, frecuencia y repercusión en el funcionamiento psicosocial de la mujer, es excesivo.

La depresión prenatal, tiene un rango de prevalencia/incidencia desde el 6% hasta el 38% y hay investigaciones que dicen que puede ser hasta dos veces mayor que la depresión posparto, a pesar de esto no hay una difusión adecuada de este problema.

¿Cuáles son los síntomas?

Los más comunes son: sentirse triste la mayor parte del tiempo, tener pensamientos pesimistas sobre el futuro (“todo irá mal, tengo mala suerte, seguramente habrá complicaciones, no seré una buena madre”, etc.). Puede tener también pensamientos de auto-reproche (“debería ser mejor madre, trabajar más duro, hacerlo todo en la casa, no sentirme cansada, atender mejor al marido”, etc.) y estos pensamientos pueden incluir quitarse la vida. La mujer puede expresar sentirse abrumada por su situación presente, por ejemplo, no poder llevar a cabo el embarazo o no poder cuidar al bebé. Ocasionalmente siente que no podrá hacer frente a todas estas nuevas responsabilidades y se siente aterrada de estar sola con el niño en la casa, temiendo no poder satisfacer sus necesidades (amamantarlo, bañarlo, cambiarlo, etc.) y se siente paralizada. Hay dificultad para concentrarse y disminuye la memoria.
La mujer deprimida puede sentirse muy triste, no estar animada con nada, no tener deseos de salir ni de arreglarse, tener mucha dificultad para moverse y salir de la cama, sentirse cansada todo el tiempo o dormir muchas horas. A veces, en vez de tristeza y llanto fácil, hay marcada irritabilidad hacia el marido, el bebé y otros parientes. La mujer puede sentirse fácilmente exasperada y al borde de perder la paciencia ante pequeñas frustraciones –lo cual complica su entorno y su depresión-. Puede tener deseos intensos de comer más de lo normal o de comer chocolates u otros dulces. El caso contrario también es frecuente, que pierda el apetito y que no pueda dormir al irse a acostar (insomnio) o que se despierte muy temprano en la mañana sin poder volverse a dormir. Puede también tener pensamientos negativos sobre el bebé, que la aterran, como temer que podría dañarlo, tirarlo, sofocarlo u olvidarse de él o ella. Con frecuencia le duele la cabeza, la espalda, no tiene energía y puede haber sentimientos de sospecha y recelo hacia los demás (que no la quieren, que hablan mal de ella, que le tienen envidia, que traman algo en su contra, etc.).

¿Cuáles son los riesgo si tengo este tipo de depresión?

1. La depresión prenatal es un predictor de depresión posparto. Tener un antecedente de depresión previa aunado a poco apoyo de la pareja esta altamente relacionado con depresión posparto; y a su vez la depresión antenatal mas la depresión posparto se relaciona con fuerte efecto de retraso del desarrollo del hijo.
2. Predictores de la depresión prenatal. Si la mujer ya tuvo depresión en algún momento de la vida, si su pareja esta ausente o tienen dificultades en el matrimonio, ausencia de apoyo social o familiar, pobreza, si además experimenta altos niveles de estrés, si tiene algún tipo de adicción, antecedente de abortos previos, si su embarazo no es planeado, es una mujer de baja autoestima, si su forma de pensar es negativa o ha sufrido la presencia de un hecho estresante en el área psicosocial durante el último año como la perdida de un familiar, son factores altamente relacionados con este tipo de padecimiento.
3. Efectos en feto y el recién nacido. Los fetos de madres con depresión pasan un mayor porcentaje de tiempo activos (44% vs 28%) dentro del vientre materno, lo cual se especula se relaciona a un retraso en el crecimiento. Los fetos (bebes que aún no nacen) de madres deprimidas fueron estimulados con vibraciones y mostraron menor respuesta con movimientos y aumento de frecuencia cardíaca comparado a fetos de madres no deprimidas.

Las madres con depresión muestran niveles de cortisol (hormona del estrés) elevados, lo cual se ha relacionado francamente a tener un 13% mayor de incidencia de parto prematuro y sus recién nacidos tuvieron un 15% mas de incidencia de bajo peso al nacer (al parecer el cortisol retrasa del desarrollo del bebe).
4. Depresión prenatal y mediciones. Como ya se mencionó la depresión prenatal se relaciona con una gestación corta y con bajo peso al nacer. El parto pretermino es la principal causa de enfermedad y muerte infantil al nacimiento; la depresión se ha relacionado con el aumento de las hormonas placentarias incluyendo la hormona liberadora de corticotropina y cortisol, y se ha observado que a mayor intensidad de síntomas depresivos hay mayor riesgo de un parto pretermino. A mayores niveles de cortisol materno el recién nacido presenta mediciones menores de: peso, longitud fetal, longitud del fémur y circunferencia abdominal que se observan en los ultrasonidos obstétricos.
5. Recién nacidos de madres con depresión prenatal tienen una menor respuesta a la estimulación, menor reacción al contacto con el pezón, a los cambios de temperatura, a los rostros y voces asociado a una merma en los procesos cerebrales para poner atención a un estímulo.
6. Los problemas del sueño son los reportados por los pediatras (20% de niños), estos pequeños pasan menos tiempo con sueño profundo, con mayor tiempo quejándose y con llanto.

¿Qué se puede hacer ante este padecimiento?
Lo principal es acudir con un especialista que determine su situación actual y un tratamiento adecuado, las formas principales de intervención psicológica son:
1. Brindar apoyo psicosocial a la mujer y/o familia.
2. Proporcionar alguna forma de psicoterapia individual, por ejemplo la psicoterapia interpersonal, la cognoscitivo conductual, la psicoterapia breve, o bien, la psicoterapia madre-bebé, o padres-bebé y terapia de pareja.
3. Otorgar terapias complementarias o alternativas como masajes, meditación, yoga y medidas para tener una alimentación y un sueño saludable así como ejercicio individualizado a su estado físico.
4. Indicar el posible uso de medicamentos en caso de gravedad suficiente.

Lo principal es informarte y prevenir cualquier riesgo paara tu embarazo y tu bebe ó el de tu esposa, hermana o cualquier mujer a tu alrededor que este embarazada, si deseas una valoración comunicate con nosotros al correo electronico [email protected] o a los telefonos 55469979 celular (22)22128211.

ESCUELA DE LA VIDA
Compartir este contenido: 

Contenidos relacionados

NO SUFRAS MÁS !!! Deshazte de la tristeza y sal...
Si desde hace tiempo estás duro y dale con la...
En este Video Blog de @JICALZADA descubrirás qué...
Rebeca Pascacio
Especialista en Psiquiatría. Procesos depresivos en infantes y adultos. Es divulgadora de las ciencias cognitivas en el museo de la CIencia UNIVERSUM