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Familiares Tóxicos

Imagen de Julia Ines CALZADA

Conozco multiples casos en donde un individuo adulto, con todas sus funciones físicas y mentales sanas se deja manipular por su familia como si fuera un niño o una niña. Estas personas posiblemente estén casadas y tengan un buen trabajo, sin embargo llevan una vida desgastante negociando, explicando, solicitando permiso o discutiendo con miembros de su familia cada decisión que toman.
Algunos psicólogos contemporáneos llaman a esto “Padres Tóxicos o Familia Tóxica” pues la manera que tienen de sofocar al individuo terminan por asfixiarle la vida.
Ya sean los padres, hermanos, hijos, tíos o primos, las familias tóxicas tienen un común denominador: El abuso. Quiero pedir la licencia de que le quitemos la connotación sexual a la palabra abuso y empecemos a usarla en su correcto y estricto sentido ¿Qué es el abuso? Es el imponer a otra persona mi voluntad o decisión por encima de la suya en un asunto que no me corresponde (en un cuerpo que no es el mío, un dinero que yo no gané, etc.) Ya sea para “ El bien de la otra persona, o desintensionadamente” la intromisión, es abuso. El abuso puede ser sexual, físico, económico o psicológico y a pesar de que es verdad que hay diferente grado de gravedad, ninguno de ellos es de menor relevancia ya que dependiendo la intensidad y frecuencia del abuso, con los tres tipos se va desgastando la vida de una persona.
Enfocados en entender cuál es la raíz de tan preocupante conducta hemos encontrado 2 principales venenos: EL DERECHO Y EL CONTROL. Los abusadores suelen sentirse con el derecho de… en la vida de la otra persona. Este puede ir desde el derecho de opinar (cuando no se les está pidiendo la opinión) el derecho de tomar decisiones, de usar el cuerpo, el dinero o pertenencias que no son de ellos bajo el estandarte que la "consanguineidad" les otorga. Los abusadores siempre pensarán que te están ayudando, enseñando o educando y el sentimiento de titularidad (creen tener los derechos) es el problema. Los abusadores están seguros al cien por ciento que están haciendo las cosas por tu bien, aunque no sea el caso.

Ahora bien, vamos a explicar el segundo veneno EL CONTROL. Los familiares desean controlar las decisiones del otro, se creen con el derecho e imponen su voluntad. Esto puede destruir familias, matrimonios y parejas porque no hay paz en un hogar en donde la familia periférica esté metiendo su cuchara en donde no le importa.
Lo más común que me ha tocado constatar en las personas que me escriben y consultan sobre este tema es lo siguiente: Los familiares que ejercen chantajes, manipulaciones y violencia física o verbal lo hacen con el afán de tener control sobre la vida de un miembro de la familia que les garantiza seguridad económica, afecto o estatus y usan todo tipo de armas para obtenerlo.

Los miembros tóxicos de las familias son quienes por alguna posición de inseguridad o debilidad quieren ejercer control sobre el otro. Algunas veces el control lo ejercen con dinero y cuando no lo tienen, lo ejercen con chantajes emocionales e intromisiones constantes. Comúnmente estos familiares tienen por blanco a las esposas o esposos de su familiar, pues son estos quienes los “alejan” de su pariente o ponen en riesgo “el apoyo económico que les brindan”
Me ha tocado ver casos de padres que maltratan a sus nietos, solamente porque no son hijos de quien hubieran querido como cónyuge de su hijo(a) Casos en donde hermanos besan en la boca o nalguean a sus hermanas o hermanos enfrente del esposo(a) Casos donde una madre se le metía en la cama a su hijo, estando su nuera también dormida en la misma cama. Hijos de padres viudos o divorciados que gastan despiadadamente el dinero de sus padres para enfurecer al nuevo cónyuge. Los padres, hermanos, primos e hijos deben respetar y si no respetan, debe haber un límite muy claro. Si el límite no se respeta, la distancia debe ser interpuesta, por el bien de todos.
El problema en todos estos casos es que las familias abusivas, son así porque se les ha permitido. El adulto abusado o controlado por sus parientes, suele tener dificultad en ponerles un alto pues se ha comprado el chantaje de que lo hacen por amor. Casi siempre el adulto abusado se siente culpable de ponerles límites pues en algún momento de su vida (comunmente la niñez) fue frágil y requirió de su ayuda, ahora que es adulto, se siente culpable o en deuda con ellos o porque el amor que se le dio fue escaso y desnutrido y no sabe distinguir entre amor sano y maduro y amor tóxico y destructivo. Desde pequeño ha aprendido a creer que el control que los miembros de su familia ejercen sobre él o ella, es amor. Nada más falso que esto.
El amor entre familiares debe de ser libre, no controlador, no chantajista, no demandante y no condicionante. Un apoyo sincero, sin intereses personales de por medio. No se trata de ejercer presión porque no me conviene a quien has elegido como pareja, tampoco se trata de lo que quiero que compres, vendas o me regales.

Pensando en darles un buen consejo decidí que para :
Mi mejor consejo a:
Las personas que están siendo abusadas pero no lo pueden reconocer o aceptar: La mejor manera de detectar el abuso es si tus familiares te ponen en situaciones tensas con tu pareja o toman decisiones sobre ti o tus pertenencias sin preguntarte.
Las personas que son pareja de alguien que es abusado, controlado o chantajeado por su familia: Pon un alto inmediatamente a estas conductas y marca tus límites con respeto pero de manera contundente. Más vale llorar una vez que llorar toda la vida.
Las personas que creen que deben ayudar a sus hijos, padres, hermanos, primos a resolver sus vidas o tomar sus decisiones o que creen que por el lazo consanguíneo que les une a ellos están en el derecho de hacerles ver ciertas cosas: están equivocados. Vivan sus propias vidas y dejen a los demás vivir las suyas.¿Aunque crea que se está equivocando? Sí, si la persona en cuestión tiene más de 21 años, es la única respuesta.

Gracias por comentar esta columna, mandar sus testimonios o cartas a [email protected]

ESCUELA DE LA VIDA
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Julia Ines CALZADA
Fundadora de “Escuela de La Vida”, contenidos que inspiran a la creación colectiva y a la reinvención del individuo.