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Con ojos de niño

Imagen de Patricia ZEPEDA

Nunca he visto o escuchado a un niño buscando directamente la manera de ser o sentirse feliz, ellos son felices y punto. De pequeños, uno de nuestros más grandes anhelos es llegar a convertirnos en adultos, tristemente cuando crecemos nos olvidamos por completo de lo maravilloso que es ser niños, de tener una sonrisa fresca, sincera y ser felices de manera espontánea y natural.

Cuando somos niños no tenemos temor al fracaso, es cierto que al convertirnos en adultos adquirimos muchas responsabilidades, pero hay ocasiones en las que deberíamos dejar de pensar en los pros y contras de lo que vamos a hacer e intentar hacer cosas nuevas, así sin miedo a equivocarnos, sin buscar la aceptación o el reconocimiento social, simplemente poner el corazón y avanzar hacia ese camino lleno de detalles hermosos y naturales que nos pueden brindar felicidad verdadera, buscar nuestra parte divertida, todos la tenemos y no necesitamos de tecnología complicada para entretenernos, ¿hace cuánto no te comes un helado y lo disfrutas al máximo? ¿Cuándo fue la última vez que te tiraste al pasto a mirar la forma de las nubes, brincaste en los charcos o te dejaste sorprender por la lluvia? ¿Hace cuánto no te diviertes atrapando burbujas de jabón? (esta última de mis favoritas) Debemos evitar la autocensura que nos imponemos como adultos y aprender a divertirnos con nosotros mismos reencontrarnos con aquello que nos hacía tan felices cuando éramos niños. Volver a descubrir ese mundo maravilloso que nos asombra a cada instante, sentir nuevamente esa pasión por descubrir algo nuevo, dejar volar nuestra imaginación y potenciar nuestra creatividad.

Debemos dejar atrás el miedo a expresar nuestras emociones, cuando crecemos y adquirimos esa modalidad de expresar nuestros sentimientos con medida y de una manera “correcta” perdemos la valiosísima oportunidad de conectar emocionalmente con quienes están a nuestro alrededor y nos negamos determinantemente la posibilidad de sentir. Obviamente no hablo de perder por completo el control de nuestras emociones pero si de sentirlas y expresarlas de manera asertiva sin prejuicios.

No permitas que nada te impida soñar, no te ciegues con la realidad resignante de los adultos, los sueños son un motor de impulso poderosísimo, aprovecha la energía que te brindan y lucha por ellos hasta conseguirlos. Lucha siempre con esa determinación de que lo vas a conseguir, con esa pasión y con ese amor desmedido de la infancia, vuelve a amar de manera incondicional, acepta a los demás tal cual son y ámalos sin pretender cambiarlos. El amor condicionado no es amor, es algo así como mercancía de cambio que al final de cuentas no beneficia a ninguna de las partes y una de las plataformas más importantes para la felicidad es el amor así que, partamos de este punto y recuperemos nuestra alegría por vivir aprendiendo a mirar el mundo con ojos de niño.

Por último, y una de las razones que dio vida a mi frase anterior es un libro de Francesco Tonucci que se los recomiendo ampliamente, súper digerible y divertido titulado: con ojos de niño. Que seguramente les recordara lo simple, mágica, maravillosa y cero complicada que nos resulta la vida en la niñez.

Dudas, comentarios, críticas y demás. Todos bienvenidos en mis redes sociales:
twitter @Patricia_Zepeda
Instagram: LA_ZEPEDA
Mail: [email protected]

Les compartimos una canción de Joan Manuel Serrat dedicada a los niños, esperamos que la disfrutes y la escuches en honor al niño que fuiste y llevas dentro.

ESCUELA DE LA VIDA
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Patricia ZEPEDA
Patricia Zepeda Actriz, especializada en arte dramático por la escuela Arte Escénico M.P. y la facultad de teatro de Xalapa Ver. Productora asociada de la empresa Butaca Films. Guionista y productora asociada de la serie 91.Miedo. Licenciada en Psicología y en educación infantil. Profesora de literatura mexicana e hispanoamericana.